La Aparición del Niño Jesús
y de Nuestra Señora
a Lucia -la vidente de Fatima- el 10 de diciembre de 1925.
La noche del jueves 10 de diciembre, después de cenar, la
joven postulante Lucía, que apenas tenía 18 años, recibió
en su celda la visita de Nuestra Señora y del Niño Jesús.
Escuchemos su narración (escrita en tercera persona):
“El 10 de diciembre de 1925, la Santísima Virgen se le apareció
a ella, y a Su lado, elevado por una nube luminosa, estaba el Niño
Jesús. La Santísima Virgen puso Su mano en el hombro de Lucía,
y mientras Lo hacía, Le mostró un Corazón rodeado de
espinas que Ella tenía en La otra mano. Al mismo tiempo, el Niño
le dijo:
‘Ten pena del Corazón de su Santísima Madre que
está rodeado con las espinas que los hombres ingratos constantemente
Le clavan sin haber quien haga un acto de reparación para quitárselas’.
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Recordemos ahora las palabras del anciano Simeón que, inspirado
por el Espíritu Santo, habia venido al Templo, durante la presentación
del Niño, según lo prescrito por la Ley. Simeón ...
dijo a María, su madre: -Mira, este niño ... sera signo
de contradicción, y a ti misma, una espada de siete filos traspasara
tu corazón; así quedaran al descubierto las intenciones de
todos [Lucas 2:33-35].
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Luego, sigue el relato de Lucia, la Santísima Virgen le
dijo:
'Mira, hija Mía, Mi Corazón rodeado de espinas
que los hombres ingratos en cada momento, Me clavan con blasfemias e ingratitudes.
Tú al menos, haz por consolarme y dí que a todos aquellos que
durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la
sagrada comunión, recen el rosario y me acompañen 15 minutos
meditando sus misterios con el fin de desagraviarme, Yo prometo asistirles
en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para su salvación'.
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Las intenciones que debemos ofrecer en reparación al Corazón
Inmaculado de María fueron reveladas por Jesús mismo a Sor
Lucía, el 30 de mayo de 1930, cuando por instrucciones de su confesor
ella preguntó a Nuestro Señor, porque El pedia cinco sábados
y no nueve o siete en honor de los Dolores de Nuestra Señora:
1. La blasfemias contra la Inmaculada Concepción de María.
2. Las blasfemias contra su Virginidad.
3. Las blasfemias contra su Divina Maternidad, rehusando al mismo tiempo
aceptar a María como Madre de toda la humanidad.
4. La indiferencia sembrada en los corazones de los niños, el
desprecio e incluso el odio contra la Madre Inmaculada.
5. Los sacrilegios cometidos contra las sagradas imágenes de María.
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